Historia de Necochea...

Hechos...                                                                                                   1

Don  Ángel Ignacio Murga...                                                                     12

Los Díaz Vélez...                                                                                     14

Los Primeros pescadores...                                                                      18

 

 

 

 

 

 

Los hechos que llevaron a la fundación de Necochea 

 


 

   

 

 

Los hechos que llevaron a la fundación de Necochea de patricios liderados por Angel Ignacio Murga...

La feliz visión de Murga y Victorio de la Canal - Antecedentes y Acontecimientos de la época - Las Familias Primitivas "El Filántropo" Los Indios.

En Historia tiene siempre mucho que ver un aspecto que se reitera a lo largo de los caminos del hombre: la suerte. Los hechos fortuitos han llevado muchas veces a descubrir zonas o tierras desconocidas, donde luego sí el hombre debió volcar todos sus esfuerzos y poner a prueba su inteligencia para sobrevivir en esos lugares y -su más cara ambición histórica- fundar los pueblos que servirían para formar su familia y de ese modo persistir en el tiempo a través del crecimiento de esos pueblos.
Fue precisamente un hecho fortuito el que llevo al descubrimiento de estas tierras. Corría el año 1669 cuando el Virrey Don Juan José de Vertiz ordenó la formación de una tropa de 60 carretas con un millar de hombres - de los cuales 440 eran soldados- para llegar a las entonces llamadas salinas grandes, en procura de hallar sal, un producto escaso y caro en la metrópoli y que en la época resultaba indispensable para la alimentación.
Con posterioridad, corría el año 1748 cuando el Jesuita Jose Cardiel incursionó por esta zona, llegando incluso a la desembocadura del río Quequén Grande, efectuando algunos trabajos de cartografía -los primeros- y aportando datos sumamente precisos de la región, los que tuvieron amplia resonancia en Buenos Aires y también en España. en aquel momento, el propio Jesuita Cardiel se encargó de testimoniar que está zona de la que hoy es provincia de Buenos Aires tenia potenciales riquezas en sus muy fértiles tierras aptas para los cultivos y la cría de ganado.
De tal modo, quien se atreviera a desafiar los rigores que la misma naturaleza imponía, debería hacerlo en el convencimiento de instalarse en una llanura inhóspita y teniendo como única opción la de encarar un trabajo fecundo. Así, la tierra premiaría sin retaceos a quién la empapara con sudor y, muchas veces, sangre.
Los precarios fortines con ranchos de paja y murallas de madera eran el único apoyo para los habitantes ante las eventuales pasadas de los malones indígenas si bien solamente en contadas ocasiones asolaron esta zona -preferían ir más al norte- no dejaban de atemorizar a quines empezaban a poblar estas tierras.
Recién pasado el año 1820 se comenzó lentamente a poblar el sudeste de "la panza" de Buenos Aires. Por entonces, ya había algunas grandes estancias, y con el comienzo de la organización nacional, en 1852, llegó la creación de varios partidos, siendo Necochea uno de ellos, en el año 1865.

Pero esa simple demarcación geográfica era sólo el comienzo y tal vez así lo entendieron los indígenas, quienes al mando de los caciques Namuncurá -por el sur- y Catriel -por el oeste- atacaron con más de 8.000 indios, en uno de los más grandes malones que se habían producido hasta entonces. Causaron estragos en las incipientes poblaciones

 

Corría el año 1890 cuando fue tomada esta fotografía. En la actual esquina de 64 y 59. Aparece la confitería Laurak - Bat (hoy Esq. Helados Chinos, ex Casa Gómez) y a la derecha el Gran Hotel

llevándose una enorme cantidad de ganado y numerosas mujeres cristianas. muchas de las cuales no volverían jamás con los suyos. Corrían los años 1870.
Por entonces ya se hallaba afincado en "Cristiano Muerto" el comandante de Guardias Nacionales, Don Ángel Ignacio Murga, un valiente que constituía una de la avanzadas de la civilización y que insistentemente reclama en 1871 la necesidad de fundar un pueblo que permitiera nuclear a los hombres y mujeres que transitaban los médanos y la llanura, formando sus familias casi junto al paso del indio. Por su parte, por idéntico propósito trabajaba Don Victorio de la Canal, juez de Paz del Partido afincado en su estancia "San Cayetano".
Era por demás evidente que el partido, creado el 31 de agosto de 1865 con 7130 kilómetros cuadrados, le faltaba la "cabeza", el lugar de reunión de las autoridades, el núcleo por donde respirará su oxígeno político y donde la vida social tuviera una representación genuina.
Aquellos hombres que habían empeñado en contar con una "cabecera" de Partido y no cesarían hasta conseguirlo. En 1871 se pensó en formar un pueblo en las inmediaciones de la casa de Negocios "La Media Luna" (almacén de ramos generales), distante unos 100 kilómetros de nuestra actual plata urbana. No Obstante, algunos pobladores entendieron equivocado ese criterio, expresando que no podría prescindirse de un elemento tan vital como el agua, razón por la cual debía poblarse la zona adyacente al río Quequén Grande o al propio océano Atlántico.
No obstante, ese año 1871 quedaría señalado de manera indeleble en la historia de Necochea. En cierto modo, es el año en el que se decide cabalmente la fundación del nuevo pueblo, aunque en realidad ese hecho tenga lugar 10 años más tarde. Es que un hecho fortuito -otro más- hace que naufrague en las inmediaciones del "Médano Blanco" un velero llamado "El Filántropo". En pleno invierno y la embarcación llevaba carga para Bahía Blanca, siendo comandada por el Capitán José Sisco, actuando como segundo de abordo Juan Bautista Picone. Un fuerte temporal los hizo naufragar.
Médano Blanco había sido sitio elegido para que algunas familias se afincaran allí, en cuyas cercanías tenía don Nicanor Duarte su establecimiento de campo. Precisamente, fue Duarte, junto a un grupo de peones quien concurrió al lugar para prestar ayuda y dar albergue a los náufragos, y de inmediato dio aviso al comandante de Guardias Nacionales, don Ángel Ignacio Murga, concurriendo esté con diez milicianos para colaborar y evitar que algunos maleantes que andaban por la zona intentaran apoderarse de los efectos y mercaderías rescatadas del naufragio. Asimismo, previamente informado, también concurrió al lugar el juez de paz del partido, don Victorio de la Canal.

 

El naufragio de "El Filántropo" sirvió para reunir a un grupo de pobladores de la zona, intercambiar opiniones, e insistir en la necesidad de contar con una "cabeza" de Partido. Fue así que se realizó una reunión en el estableci-miento

Acta original de la fundación de la Ciudad de Necochea

de Nicanor Duarte, donde se redactó y suscribió un petitorio dirigido a las autoridades centrales, solicitando la creación de un pueblo. Numerosa razones fundamentaban el pedido. Se decía, entre otras, que no podía existir un partido creado artificiosamente sin una ciudad que lo condujera en su crecimiento armónico. Se señalaba también, a manera de ejemplo, que el naufragio de "El Filántropo" era algo que demostraba por sí la justificación de lo pedido.
Como es obvio, se encontraban entre los firmantes Ángel Ignacio Murga y Victorio de la Canal, encomendándose a éste para que en uno de los periódicos viajes que realizaba como Juez de Paz, llevara el petitorio, y con él la esperanza de un grupo de almas nobles y mentes visionarias.
Se abre tras este episodio un paréntesis de aproximadamente seis años en el que las gestiones parecen aplazarse. El principal motivo es el avance de los malones indígenas sobre la zona.
Aprovechando la inestabilidad de los gobiernos y su consecuente falta de medidas los salvajes repiten sus ataques en 1872, 1874 y 1876. Fue precisamente en 1874 cuando los malones llegaron a atacar el propio asiento de las autoridades, que residían en las inmediaciones de la estancia de don Victorio de la Canal. En una de esas refriegas, en la que los pobladores defendían la tierra con sus vidas, murieron Cayetano y Pedro de la Canal, padre y hermano de Victorio, respectivamente, y en memoria de quienes recibieron sus nombres dos estancias del lugar.
Los pobladores no se daban tregua en defensa de sus intereses, la Pampa a la que habían aprendido a querer, y un futuro próspero que avizoraban. Es por eso que tampoco cedían en el afán de contar con un pueblo, y fue nuevamente Ángel Ignacio Murga quien reunió a un grupo de vecinos en 1877. El encuentro se desarrollo en la estancia de Don Luis Defferrari en las cercanías del Arroyo Zavala. En está oportunidad se confió al propio Murga la tarea de entrevistar a funcionarios del gobierno. Se comprometería todo el apoyo electoral al partido político que se propusiera hacer realidad tan ansiado proyecto. Fue así como se obtuvo el interés de los doctores Dardo Rocha y Aristóbulo Del Valle, quienes a su vez hicieron lo propio con otros correligionarios. Se había logrado, por primera vez, el apoyo político necesario e inestimable. Sin dudas un gran paso para la obtención del viejo sueño.
Pero, empezaban los tropiezos burocráticos.

 

El 17 de octubre de 1877 se voto en la Cámara de Diputados bonaerenses la ley 1131 mediante la cual se disponía la adquisición por compra, permuta o expropiación, de cuatro leguas cuadradas pertenecientes a don Eustaquio Díaz Vélez en sus campos de la ribera del Río Quequén Grande por el lado este y en las del mar por el

Pulpería en el paraje "Las dos hermanitas"

lado sur, advirtiéndose que debían ser tierras fértiles y libres de médanos y arena. Para tal fin se asigno la suma de 4.000 pesos moneda nacional, lo que fue aprobado por el titular de Diputados, Don Roque Sáenz Peña. el Presidente de la cámara de senadores, R. Luis Sáenz Peña y el gobernador provincial, doctor Carlos Casares.
Pero claro está que no todo sería tan fácil de resolver ya que bien pronto aparecieron los inconveniente que demorarían la fundación del pueblo. Díaz Vélez era hombre de prestigio y muchas vinculaciones, lo que aprovecho para hacer modificar parcialmente la ley 1131 de 1877, y el veinte de septiembre de 1878 se dictó la ley 1213 que redujo a dos leguas cuadradas la superficie que debía destinarse al nuevo pueblo, estableciendo también que la tierra sería obtenida por expropiación. Por entonces ya habían cambiado las autoridades provinciales. Presidían las Cámaras legislativas Manuel Goche y Enrique B. Moreno, siendo gobernador don Carlos Tejedor.

Los hechos hacen suponer que la familia Díaz Vélez tenía estrechas vinculaciones con los gobernantes de la época y, por lo tanto, un amplío espacio político por el cual transitar. Es así que la nueva ley dictada permitía -al parecer- el derecho del propietario a vender a los interesados los solares, quintas y chacras que resultaran de la expropiación, hasta tanto el Estado le abonara el importe resultante de la citada expropiación.
Quines habían bregado sin pausas por la creación del pueblo, liderados por Murga, se opusieron tenazmente al decreto gubernamental. Tanta fue la pasión de Murga y sus seguidores que su actitud fue tomada como sediciosa, razón por la cual el Comandante de Guardias Nacionales debió emigrar al Paraguay con el fin de no ser detenido por las autoridades que encabezaba el Gobernador Carlos Tejedor.
El derrocamiento de Tejedor y el triunfo de la fracción opositora, llevaron a la gobernación al doctor Dardo Rocha, situación que fue aprovechada por Murga, para reclamar el compromiso contraído en 1877, compromiso que fue respetado ya que la legislatura hizo efectiva la correspondiente ley y dispuso los gastos pertinentes.
Por decreto el 8 de junio de 1881, el Poder Ejecutivo provincial encomendó al Agrimensor José María Muñiz la tarea del trazado de la planta urbana y sus aledaños. Este trabajo comenzó el 4 de septiembre del mismo año y finalizo y finalizo el 11 de octubre para que pudiera efectivizarse la fundación al otro día, en coincidencia con la fecha universal del Descubrimiento de América.
El miércoles 12 de octubre de 1881 fue un día ventoso pero con un agradable sol. Se procedio a izar la bandera Nacional,

Román de Lucía, uno de los fundadores, fotografiado en su última visita a Necochea (1930)

El mismo Román de Lucía, pero en 1906

utilizando para ello el palo mayor del velero "El Filántropo" que fue traído utilizando una caballada, desde "Médano Blanco", a través de los arenales.
El palo mayor, ya transformado en mástil fue ubicado en el Centro de la Plaza del pueblo, por Benedicto Calcagno, ayudante del agrimensor Muñiz. Se organizó una fiesta popular con carne asada con cuero y cohetes, armándose una carpa para la celebración.
Asimismo, se redactó la acta de fundación, la que fue suscripta por los fundadores presentes, entre los que por su puesto se encontraban, Murga y de la Canal. A continuación se designó una comisión de fomento, que debía hacer entrega de los terrenos a los vecinos adquirentes, comprometiéndose formalmente a poblarlos. Esta comisión fue luego autorizada a trasladar el Juzgado de Paz al nuevo pueblo cabecera del partido, destacándose que el juzgado había venido funcionando -en los últimos tiempos- en la casa de negocios de Murga, establecida en las inmediaciones de la laguna "Carlitos, espejo de agua aún existente entre los actuales campos de las familias Rasmussen y Lizaso.
Las generaciones posteriores han observado el histórico momento de la fundación de Necochea a través de las acuarelas del Arquitecto Román de Lucia, hijo de uno de los fundadores de igual nombre, que reproduce el instante con datos transmitidos por su padre, presente en aquel momento. El cuadro representa el momento culminante de la fundación. Se destaca la figura del presidente de la Municipalidad, don Ángel Ignacio Murga, dando lectura del decreto del gobernador Dardo Rocha por la que se dispone la creación del pueblo. También aparece un carretón, que hace las veces de vivienda, con la imagen en su interior de la Virgen del Carmen. Asimismo sobre una mesa de campaña aparece el plano oficial de Necochea, gente instalando estacas y puntos de referencia. Se trata, por lo tanto, de una obra de enorme valor histórico. Es la imagen del nacimiento a la vida de una nueva población.
NUESTRA NECOCHEA.

Barbero rural de San Pascual del Moro. Año 1900

La Plaza Dardo Rocha aparece en todo su esplendor del año 1909. Atrás se observa la parroquia Santa María del Carmen y junto a ésta, el entonces Palacio Comunal

Frente de la primera zapatería que funcionó en Necochea. Se llamaba la coqueta y estaba ubicada en las actuales calles 57 e/ 64 y 66. Era de Luiggi Sarubi

Puente Carretero de antaño, utilizado por los modernos automóviles que circulaban a principio de siglo.

 

 

Don Angel I. Murga

Un ejemplo de dinamismo y acción creadora

Descendiente de una familia de patriotas de Tucumán - Luchó contra los indios - Fue comandante de Guardias Nacionales y concibió la idea de Fundar un pueblo que fuera cabeza del Partido de Necochea - Notable Personalidad.

La vida del fundador de Necochea reconoce ribetes intensos, múltiples y plenos de vitalidad creadora. Fue un hombre que mereció el aprecio y la admiración de su pueblo. Desde su juventud conoció la lucha ardua y esforzada. Trabajó sin descanso para ser útil así mismo y como estaba dotado de un espiritu amplio, hecho a todas las manifestaciones del bien, no pudo limitarse a la labor particular. Le sobraban energías y talento para reducir a ello su existencia. Y así fue que el fundador de nuestro pueblo dedicó una buena parte de su vida a la acción pública, deseoso de ayudar al bienestar general de la comunidad, cosa que realmente hizo con eficacia, desinteres y real sentido del patriotismo.
Angel Ignacio Murga nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, el 19 de Julio de 1842 y fueron sus padres Segundo Murga y Carmen Picado. Descendia de una familia de patriotas de Tucumán y su tio carnal, el coronel Julian Murga, tomó parte activa en la guerra de la Independencia, actuando en las batallas de Salta y Tucumán a las órdenes de Manuel Belgrano, donde en más de una ocación debió luchar contra la indiada, con la ayuda de los vecinos del lugar.
Enterado el gobierno de los graves peligros que encerraba el avance de los malones - con su secuela de saqueos muerte y barbarie- se dispuso la creación de fortines en esta zona y Tandil. En esas circunstancias Murga fue nombrado comandante de Guardias Nacionales.
Asimismo, nuestro fundador tomó parte activa en la Expedición al Desierto, a las ordenes de Julio Argentino Roca. Pero la agitada vida de Murga y su notable acción creadora lo llevaron a concebir la idea de la conveniencia de fundar un pueblo que fuera cabecera del partido de Necochea, para lo cual se apresuró a interesar a un grupo de amigos y vecinos.
Tras la fundación de Necochea, Murga desempeño el primer cargo de presidente de la Municipalidad, juez de paz y presidente de la comisión de fomento.

 

Don Angel Ignacio Murga, el visionario y emprendedor hombre que expresó la necesidad de fundar un pueblo en estas tierras.

Asimismo, ocupó otros cargos públicos, tales como intendente, presidente del Consejo Deliberante y Juez de menores.
En 1911 se retiró a Buenos Aires, donde fijó su residencia, falleciendo en esa ciudad el 5 de Mayo de 1918, a los 76 años.
Sus restos fueron traídos a Necochea por pedido especial del entonces comisario municipal, doctor Emilio Ferreyra, quien en nombre de la comuna los solicito a la familia.
El acto de sepelio de los restos de Murga en la metrópolis local, alcanzó las proporciones de un importante reconocimiento público. Todo el pueblo partició del homenaje.
Es dable señalar que los necochenses debemos sentirnos orgullosos del hombre que fue principal sostenedor de la necesidad de fundar el nuevo pueblo.
Ciudadano probo y de sentimiento altruistas, quines lo conocieron lo recordaron con gran cariño y con inmensa gratitud.
De espiritú batallador, Angel Ignacio Murga tenía el temple propio de los hombres de lucha. Optimista y emprendedor, jamás decayo su entusiasmo, aún frente a los más serios obstáculos ni a las dificultades que le pusieran sus enemigos, que los tuvo, como todo hombre de intensa vida y acción pública.
Tal vez como el mayor elogio a su generosidad, pueda decirse que murió pobre pudiendo haberse labrado una fortuna cuantiosa, de haberlo querido.También mucho se ha dicho sobre su nobleza, mientras que era proverbial su sencillez. Gran amigo de los humildes, estuvo siempre al lado de ellos para llevarles su aliento, su concejo y su voz sincera en todos los trances.
Por eso, como se afirma al comienzo, el fundador de Necochea fue un hombre digno del aprecio y la admiración de su pueblo.

Don Ventura Murga, hermano del fundador de la Ciudad

 

 

Los Díaz Velez y el nombre de la ciudad

El nombre de Don Eustoquio está ligado a nosotros

Esutoquio Díaz Velez

Carlos Diaz Velez

 

Eustoquio Díaz Velez -y no Eustoquio que era su hijo-, guerrero de la Independencia, nació en Buenos Aires en 1782 y murió el 1 de abril de 1856, cuando el Partido de Necochea aún no había sido creado. Actuó en las invasiones inglesas y participó vivamente en la jornada del 25 de Mayo de 1810, realizando la primera comisión militar por orden de la Primera Junta, en Colonia del Sacramento.
Estuvo en la Batalla de Suipacha, viajó a Potosí comisinado por Castelli y estuvo en el Desastre de Huaqui.



En este plano de ubicación de nuestra ciudad, se puede observar el radio urbano y la ubicación del mismo dentro de las tierras pertenecientes a la familia Diaz Velez. Hubo dificultades para ponerle el nombre de los Diaz Velez al nuevo Pueblo

En la Batalla de Tucumán, a las órdenes de Belgrano
en la de Salta, donde comandó el ala derecha; y presente en la derrota de Vilcapugio y Ayohuma. Fue teniente gobernador de Santa Fe en 1814, comandante del ejercito de observación en esa provincia, luego derrotado por las fuerzas de Artigas. En 1818 nombrado gobernador interino de Buenos Aires hasta el 9 de febrero de 1820, fecha en la que se dedicó a la atención de sus intereses particulares.

Apoyó la Revolución del Sur, en 1839, y emigró a Montevideo posteriormente. Su vinculación con esta ciudad y Partido, se produjo de la siguiente manera: en 1828 se conceden 32 leguas cuadradas de campo en enfiteusis a Santiago Figueredo, Colixto Oyuela y Francisco Cavallens, en El Rincón del Quequén. En 1833 esas tierras son transferidas al general, Don Eustaquio Díaz Velez, según plano levantado en 1834 por el agrimensor Marcos Chiclana. Mensura que se prosigue en 1835.
El 19 de julio de 1865 se crea el Partido y se le da el nombre del General Necochea. Hubo discrepancias y cuertas rivalidades con los herederos de Diaz Velez pero bien vale aclarar que Don Eustoquio fallece mucho antes de iniciarse las gestiones para crear un partido en esta zona. Estas discrepancias duraron varios años y, por supuesto, fueron superadas con el tiempo.

Eustaquio Diaz Velez

Las tierras donde se fundara en 1881 la actual ciudad de Necochea fueron de Díaz Velez y todo el éjido estuvo rodeado, hasta hace pocos años, por tierras de dicha familia. El 12 de octubre de 1896 se colocó la piedra fundamental del primer Hospital Local que se denominó Hospital "Diaz Velez", el viejo edificio que conocieron las actuales generaciones y que fuera demolido hace pococ tiempo, se encontraba junto al existente Hospital Neoropsiquiatrico. Para el Hospital Diaz Velez, la familia del mismo nombre hizo sustanciosos aportes.
En 1902, en tierras de los herederos de Eustoquio Diaz Velez, se integra lo que ahora conocemos como Villa Belnearia Diaz Velez. En 1910,estos hereederos proyectaron otro tipo de trazado, mas moderno y de avanzada urbanistica. Ese trazado era superior al actual de Pinamar, y aunque se escucharon voces de protesta contra la familia Diaz Velez, hay que ver en los libros del Concejo Deliberante que ese trazado de avanzada no fue autorizado por las autoridades locales.
Ya hemos dicho, entonces, que el nombre de Eustoquio Diaz Velez está muy ligado a la historia local, pero se debe agregar algo de mucha significación que toca muy de cerca el corazon y el sentimiento de los argentinos: Eustoquio Diaz Velez fue el oficial que sostuvo la bendera que el Gral. Belgrano hizo jurar por primera vez en las orillas del Rio Juramento. Los herederos de don Eustoquio, ofrecieron en su momento las tierras para el trazado de la futura población en una extención amplia, con la promesa de costear de su peculio los gastos que demandaran los edificios públicos más importantes para que su nombre fuera recordado eternamente.

NOTA:Un error, muy común por cierto, en relación al nombre de pila del General Díaz Vélez. Su nombre -tal como reza su Partida de Bautismo- fue Eustoquio Antonio y no Eustaquio (con a). Lo mismo hay que decir respecto de su hijo Eustoquio (no Eustaquio), Son ambos errores muy comunes que se han ido arrastrando a lo largo del tiempo

Queremos agradecer especialmente a la Sra. Inés Alverez de Toledo, y alos miembros de la "Comisión Permanente de Homenaje al General Eustoquio Díaz Vélez" por su aporte de datos para esta recopilación

 

Los primeros pescadores

Indígenas "fabricaban" anzuelos

 

No queremos con este título historiar los comienzos de la actual colonia pesquera local, sino introducir al lector en la Pre-Historia de esta actividad casi tan antigua como el hombre mismo.
En epocas pasadas nuestro partido, al igual que muchos otros de la Provincia y del interior del país, era poblado exclusivamente por aborigenes, cuando don Perdro de Mendoza aún no había desembarcado y fundado la provincia de Buenos Aires.

Año 1967 Ricardo Echevarría y Jorge Nista trabajaban en la extracción de una pelvis de animal fósil, hallada en la finca del señor Salvador Alvarez, en Claraz, a una profundidad de dos metros.

Nuestra costa Atlántica, campos del interior del Partido y el Río Quequén Grande fueron testigos naturales de la llegada, asentamiento y posterior emigración de estos aborígenes cual lo fueron los conocidos Puelches y los Araucanos, y del desarrollo de su cultura; de cuyas manifestaciones nos llegan hoy día ineludibles testimonios que se efectúan a través de pacientes investigaciones arqueológicas.
Hallazgos de ingeniosos y verosímiles artefactos, para uso diarios del vivir como para la guerra, confeccionados en piedra, hueso y cerámica; tales como flechas, puntas de lanzas, morteros, boleadoras, punzones, raederas, etc. son pruebas que quedaron de un pasado remoto, que hoy podemos apreciar en los museos. Artefactos o utensillos de los cuales los cientificos nos hablan del modo y medios de vida en que se desarrollaban estos primitivos pobladores americanos.
En este caso abordaremos un hallazgo realizado en inmediaciones del actual balneario de Necochea, cuando altas dunas cubrían lo que hoy constituye hoy la avenida 2. Protagonistas de esta historia fueron el recordado Florentino Ameghino, cuando visitó Necochea, en 1909, y su amigo, el médico local Dr. Rodolfo Faggiolli.
El descubrimiento consistió en dos anzuelos trabajados en hueso fósil de guanaco y tallados mu habilmente por esas manos primitivas llenas de ingenio. Junto a ellos se encontraron los restos de un cráneo, también fósil, del cual Ameghino -por entonces preocupado en eleborar su teoría del origen del hombre en América- baitizó con el nombre de Homo Pampaeus, restándole el sabio importancia a aquellos anzuelos.
Recientes invstigaciones que se practicaron sobre los mismos y que actualmente se conservan el el Museo de Ciencias Naturales de Buenos Aires, permiten comprobar que solamente en Necochea, salvo un caso aislado efectuado en esa época en Miramar, se empleó la técnica de fabricación de anzuelos para la pesca, pues su dispersión quedó circonscripta a esta pequeña zona del litoral atlántico bonaerense. Curioso caso que nos presenta la ciencia de la prehistoria.

Es de hacer constar que junto a los anzuelos también se hallaron restos de moluscos marino. Es por ello que sus autores fueron recolectores y hábiles cazadores con la flecha, la lanza y las boleadoras, conocidas tradicionalmente como armas del indio; pero también -con este hallazgo- queda demostrada su actividad por la pesca.

Florentino Ameghino

Vista parcial del hallazgo de restos fósiles en las cercanías del Rowing Club. A la izquierda, atrás se observa la estructura del puente colgante. Se trataba de una costilla, ubicada a noventa centímetros de la superficie.