Órganos Sensoriales.
 


El sistema tegumentario incluye la piel, el pelo, las uñas y las glándulas
que cubren el cuerpo. También incluye los ojos, los oídos, la nariz y la
boca. Todos ellos forman parte del sistema sensorial del cuerpo. El mundo se
percibe gracias a una serie de mensajes cifrados (impulsos eléctricos) que
se envían al cerebro a través de los írganos sensoriales. Nuestra percepción
está principalmente desarrollada por la muestra de sonidos que entra en el
oído y la muestra de luz que perciben los ojos. Sin embargo, la sensación de
tacto, gusto y olfato también son importantes para la percepción del mundo
que nos rodea.


Oído: El oído está dividido en tres partes: el oído externo, el medio y el
interno. Cada sección tiene sus propias funciones dentro de un proceso que
convierte las ondas de sonido en impulsos nerviosos, los cuales se
transmiten luego al cerebro. El oído externo consta de dos partes: el
pabellón y el canal auditivo externo. Esta parte del oído recoge y canaliza
los sonidos. El oído medio, o cavidad timpánica, es una pequeña cavidad
formada en el hueso temporal y es un intermediario en el procesamiento de la
energía acústica. Es el responsable de incrementar la intensidad de las
ondas de sonido que entran y de convertirlas en vibraciones mecánicas que
pueden viajar fácilmente por el oído interno. Presenta dos partes: un hueso
y su correspondiente membrana. Ambas tienen una forma complicada, por lo
cual se las denomina laberintos. Cada laberinto tiene tres partes: el
vestíbulo, el canal semicircular y la cóclea. El oído interno contiene las
células receptoras, las cuales reciben vibraciones mecánicas y las envían al
cerebro.


Ojo:
El globo del ojo se encuentra dentro de la cavidad orbital (cuenca
ósea) del cráneo, centrado y a un lado en la parte superior. De todos los
sentidos, la vista suele considerarse la más importante. Según se ha
estimado, el 80% de la información que percibimos llega al cerebro a través
de los ojos. Estos transmiten constantes corrientes de imágenes al cerebro
gracias a señales eléctricas y reciben información de los rayos de luz.
Estos rayos pueden ser absorbidos o reflejados. Los objetos que absorben
todas las partes del espectro solar parecen negros, mientras que los que
reflejan toda la luz nos parecen blancos. Los objetos con colores absorben
determinadas partes del espectro solar y reflejan otras. Cuando observamos
algo, los rayos de luz se reflejan en el objeto llegando al ojo. La luz se
refracta por la córnea y pasa a través del humor vítreo y de la pupila hasta
el cristalino. El iris controla la cantidad de luz que llega al ojo. A
continuación, el cristalino enfoca la luz a través del humor vítreo hasta la
retina, formando una imagen invertida y hacia abajo. Las células sensibles a
la luz de la retina transmiten la imagen al cerebro mediante señales
eléctricas.


Uñas:
Las uñas son simplemente otra forma de piel. Están formadas por una
proteína denominada queratina que presenta un elevado contenido de azufre.
Al contrario de lo que se cree, la cantidad de calcio es bastante baja.


Las uñas son un indicador de enfermedades. El cambio brusco de su textura,
color o ritmo de crecimiento puede ser señal de que es necesario recibir
algún consejo médico. Aunque un especialista siempre estudiará las uñas, es
imposible diagnosticar una enfermedad sin estudiar otros factores.


Mamas: Las mamas (o pechos) son glándulas semiesféricas que se encuentran
sobre los músculos pectorales, principalmente sobre el pectoral mayor, en un
área entre la tercera y la sexta costilla a cada lado del pecho. Se
encuentran tanto en el hombre como en la mujer, aunque en los primeros su
forma está poco desarrollada. En las mujeres, el desarrollo de los pechos
suele ser la primera señal de la pubertad. Este desarrollo suele ocurrir
alrededor de los 11 años, aunque también puede darse desde los 9 o hasta los
13 años.


Nariz: El olfato es el sentido más básico y primitivo. Es unas 10.000 veces
más sensible que el sentido del gusto. De hecho, la mayoría de los sabores
de la comida se huelen y no se saborean, como corroborará cualquier persona
que tenga un resfriado.


La congestión nasal evita que las pequeñas corrientes de aire, producidas al
masticar y tragar, lleguen a los receptores en el techo de la cavidad nasal.
Los receptores olfatorios del ser humano pueden diferenciar varios miles de
tipos de olores. Algunas personas tienen mejor olfato que otras. La nariz
también juega un importante papel al acondicionar el aire inspirado para la
parte inferior del tracto respiratorio. Este acondicionamiento incluye el
control de la temperatura y de la humedad y la eliminación de polvo y
organismos infecciosos.


Piel y pelo:
La piel tiene el mayor área de superficie en el cuerpo humano y
es el elemento más pesado. En la superficie se encuentran las terminaciones
sensitivas y en la parte interior determinados órganos que tienen unas
funciones especiales, las glándulas sudoríparas, los folículos pilosos y las
glándulas sebáceas. La piel protege los órganos internos del cuerpo de
posibles infecciones, lesiones y rayos solares dañinos. También tiene un
papel importante en la regulación de la temperatura del cuerpo. Aunque la
piel de un adulto puede llegar a pesar alrededor de nueve kilogramos, en
algunos lugares es tan fino como el papel.


Lengua: La lengua suele ser plana y moderadamente extensible. Consiste en
una red de fibras musculares estriadas, tejido fibroso, masas adiposas y
linfoides, glándulas salivales y una membrana mucosa protectora. Es un
músculo muy móvil que permite degustar la comida, moverla de un lado a otro
al masticar, empujarla hasta la faringe (garganta) al tragar y es un órgano
imprescindible para poder hablar. Deriva principalmente de la base de la
faringe (o tubérculo). Este tubérculo crece hacia delante y se une con otros
tejidos de la zona, formando este complejo órgano muscular de múltiples
funciones.