LA CERÁMICA EN SUDAMÉRICA

Las primeras piezas, hechas alrededor del año 2500 a. de J. C., eran grises o negras por el quemado primitivo, de fondo redondo y tenían un diseño acordado y después uno simple de incisiones geométricas. Cuando los poblados de los Andes y de las costas comenzaron a crecer, aproximadamente 1200-400 a. de J. C., tanto en joyería como en tejidos y cerámica aparecieron los motivos de decoración basados en el jaguar, evidentemente con un significado religioso. La alfarería de este periodo Chavín tiene una superficie negra bruñida con diseños de incisiones, circulares y geométricas, que frecuentemente toman la forma de un felino. Además de las jarras y tazones funcionales, esta era se caracteriza por el desarrollo de una forma muy particular: El ánfora con una boca en forma de asa hueca de tipo estribo.

 

Las piezas de cerámica se fueron haciendo gradualmente más delgadas y el uso de mejores hornos permitió la decoración con engobes. Los motivos felinos desaparecieron y se desarrollaron las técnicas de engobes rojos sobre blanco . A medida que las formas se tornaban más variadas, se incluyeron adiciones esculturales y las piezas comenzaron a adquirir formas humanas, animales o de pájaros.

 

El periodo del maestro artesano (aproximadamente 1-900 después de J. C.), queda ejemplificado por las culturas mochica y nazca de los valles costeros e irrigados del Perú. Los nazcas decoraban la cerámica con engobes de color: rojo, amarillo, negro, violeta y blanco, se preparaban minuciosamente y se bruñían hasta lograr superficies tersas y brillantes. Eran muy populares los tazones, los vasos altos y las botellas, estas ultimas de dos bocas que están conectadas por el asa en forma de puente. En contraste con las figuras estilizadas de animales y plantas tan populares entre los nazcas, los mochicas preferían las formas esculturales.

 

 

Los chanacays, también estaban muy interesados en las formas figurativas. Aproximadamente en 1200-1450, Los chimúes hacían cerámica con influencias de los mochicas, la decoración era rara y el cuerpo de la cerámica chimú era rojo o negro ahumado, reflejando una decadencia en las artesanías.

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Los incas empezaron su expansión desde los altiplanos centrales. En el periodo anterior a la conquista española (1450-1532), era el único estado unificado en las vastas áreas de la región occidental de Sudamérica. Su cerámica era muy diferente a la de las culturas sumisas. Su forma favorita era la jarra con base puntiaguda, cuello largo y aplicaciones de cabezas de animales, platos planos con asas de pájaros, copas rectas, vasos con pedestal y jarrones con una o dos asas. Excepto por los diseños ocasionales de pájaros o animales, la decoración era geométrica con elementos de banda y motivos triangulares, de entrelazados y de puntos, con engobes en rojo, blanco, amarillo, naranja y negro. Aunque las artesanías habían mejorado con respecto a los chimú, distaban mucho de las cualidades de la cerámicas más imaginativa que los mochicas o los nazcas mil años antes.

 

 

Artículo realizado por:
                                           Noemí Stamato
                                           Escuela Nº8 - Gral. Juan Madariaga